San Compin y las “big five”
(publicado el 29/09/05)
Siempre he ocupado este espacio para referirme y opinar sobre tecnología, educación y ciencia. Pero en esta ocasión les pido me disculpen ya que dedicaré esta columna para reclamar lo que considero un sistema injusto y humillante. Me refiero al sistema de salud chileno y en particular al que conforman las ISAPRES.
Para ello, quisiera contarle una historia real que ocurrió hace unos tres meses a un cliente de una de las más importantes instituciones que integran este grupo de empresas que comercian con la salud de los chilenos. Él es un joven profesional que vive y trabaja en Copiapó y que cotiza por años en la misma Isapre (la de los tres pentágonos azules) además, lo hace en uno de los planes más altos que ella posee. Como adulto joven (y varón) ha hecho escaso uso del sistema, significando para la Isapre un ingreso neto de varios miles de pesos en todo el periodo que el pertenece a la institución. Sin embargo, este año cayó realmente enfermo y obviamente comenzó a hacer uso de su plan, la primera vez que presentó su licencia médica no tuvo problema, pero la segunda…le fue rechazada. Cuando se dio cuenta de quién era el médico firmante contralor de la Isapre se dirigió a las oficinas de ésta para hablar personalmente con él y demostrarle que realmente estaba enfermo (por supuesto, este doctor nunca lo había visto ni lo conocía), sin embargo, en ese momento se enteró que el facultativo trabajaba en Viña del Mar. Él, indignado, preguntó: ¿desde cuando esta Isapre contrata “adivinos”? en la institución se defendieron y no hallaron mejor respuesta que decir que éste médico actúa por estándares (es decir usa tablas, como las de multiplicar) para saber cuándo alguien está enfermo o no y que además, éste es un problema de “platas”. Al final lo mandaron al Compin y allí le dieron la orientación necesaria para solucionar su problema. Para terminar pronto el cuento, al final alegó tanto que lo mandaron a un peritaje médico, pero con un doctor de carne, hueso y presencia que efectivamente confirmó el estado de salud de nuestro protagonista.
¿Le parece conocida esta historia? Pues bien al contarla me he encontrado que ésta conducta se repite caso tras caso, al parecer la “tabla de multiplicar” del doctor de Viña del Mar es muy útil para eso: multiplicar… ¡pero las utilidades de la Isapre! De hecho pronto supe que otra amiga, con una situación de salud más delicada que la de nuestro joven protagonista, tuvo el mismo problema. La única diferencia es que a ella se la rechazaron desde el principio (tal parece que el ser mujer, hace que la tabla de multiplicar se aplique con mayor anticipación). Ella se encuentra en estos momentos en mediación a través del Compin (San Compin… ¡no te mueras nunca!). Las personas que más conocen del uso de las Isapres, las mamás, saben que lo que cuento no son casos aislados sino más bien un comportamiento inmoralmente cotidiano.
Traigo a colación todo esto porque a mediados de semana salió a la luz pública la demanda que la fiscalía antimonopolios hizo en contra de cinco de estas instituciones (incluyendo a nuestra antagonista Isapre) por ponerse de acuerdo en la fijación y reducción de beneficios a los planes de los cotizantes. Así, por ejemplo, hace tres años estas cinco “celadoras” de la salud redujeron por parejo todos los beneficios de atención desde 100% a 80%, para así aumentar sus utilidades (http://www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20050928/pags/20050928203204.html). Cualquier estudiante de una asignatura de introducción a la economía sabrá que este tipo de conductas se llama de “Cartel”.
Finalmente amigos, en estos tiempos de elecciones, los chilenos debemos estar más conscientes de nuestros derechos porque con la salud de un pueblo no se debe jugar. Esto me recuerda a la película “el informante” (dicho de paso que es excelente) en la que se denunciaba la maquiavélica asociación de las siete principales tabacaleras del mundo conocidas también como “big four” (http://www.statesonthetake.com/history.php). Quienes se pusieron de acuerdo para agregar sustancias tóxicas, adictivas y conocidamente cancerígenas a los cigarros. Esta película está basada en un hecho real ocurrido en Estados Unidos y le significó una multimillonaria multa cercana a los US$ 240 millones a estas diabólicas empresas. Aparentemente nosotros también tenemos nuestra versión de asociación destructiva la de las “big five”.

1 Comentarios:
Alejandro: Es indudable que el personaje de tu artículo eres tu mismo. Todos lo sabemos. Lo que te ha ocurrido no es un tema desconocido. Desgraciadamente todos estos sistemas son muy sensibles al fraude y al aprovechamiento. En tu caso, según supe había dudas serias de que estuvieras enfermo. De hecho se te veía de los mas divino por las calles y de juerga los fines de semana. Tu supuesta enfermedad era una excusa para no enfrentar los problemas de tu trabajo y tu cargo.
Cuidado Amigo, Yo Odio las Isapres porque son unos mercanchifles y con la salud no se negocia. Pero también detesto a esas personas que se quieren pasar de vivos y presentan licencias psiquiátricas para no asumir sus responsabilidades. Eso no lo puedo calificar con otra palabra que no sea "Frescura". Es más, por culpa de personas como tú, los que están realmente enfermos pagan las consecuencias.
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