/* Blog de Alejandro Cataldo

viernes, marzo 17, 2006

Grandes desafíos para la región en ciencia y tecnología (II Parte)

(Publicado 17/03/06)

La semana pasada hacíamos un repaso de lo qué es la ciencia y la innovación tecnológica y su relación simbiótica. Todo esto a raíz de tratar de explicar qué importancia tiene para la región los nuevos fondos y asociaciones que generan las nuevas oportunidades producto de los tratados con la Unión Europea y el Royalty. Nos preguntábamos si como ciudadanos comunes y corrientes nos debíamos preocupar de qué la Intendencia se haya juntado con un grupo de investigadores regional y los haya desafiado a presentar proyectos científicos y de innovación. Dijimos, además, que la ciencia es la palanca de cambio que ha marcado a la historia humana. Pero ¿qué pasa con la región de Atacama? ¿Debemos preocuparnos por ello? Sigamos contestando esta pregunta…

A lo largo de la historia, las grandes civilizaciones se han diferenciado de sus contemporáneas porque en un momento dado han mantenido el liderazgo de la ciencia y la tecnología (aunque muchas veces estas tecnologías suelen ser militares), piense solamente el caso del imperio romano, el mundo musulmán en la época del oscurantismo occidental, los pueblos europeos en la era industrial y los Estados Unidos en la actualidad. En efecto, lo que distingue, a mi gusto, a esos pueblos o culturas de los otros, es que cuando ellos han llegado a ser los más avanzados, lo han sido desde la ciencia y la tecnología. Han liderado la generación de conocimiento y marcan pautas en lo que se refiere a investigación científica, invirtiendo dinero en una actividad que genera rentabilidades a muy largo plazo. A su vez de acuerdo a los economistas, lo que diferencia hoy a una nación subdesarrollada de otra avanzada es su grado de generación de productos con “valor agregado” o dicho de otra forma: la capacidad de innovación que una economía le puede colocar a sus productos.

Esta premisa se da también para las regiones en Chile, la posibilidad de realizar investigación científica e inversión en innovación tecnológica en Atacama puede traer nuevas maneras de hacer las cosas en la región: Por ejemplo: se podría pensar en nuevas formas de hacer regadíos y cultivos más eficientes (como en un momento lo hicieron los israelíes); o investigar en cómo reducir los niveles de contaminación de las empresas manufactureras; o investigar en nuevos productos agrícolas haciendo uso de la biotecnología; o mejorar los procesos productivos de la pequeña y mediana minería a través de la automatización de parte o la totalidad de la producción (si nos dedicáramos a investigar en tecnología alternativa de bajo costo producida en Atacama); el mejoramiento de nuestros niveles de rendimiento educacional; etc.. En otras palabras, comenzar a pensar en dejar de vender sólo cátodos y comenzar a vender cables y chips, como lo están haciendo hace rato los chinos.

En síntesis, resolver mucho de nuestros problemas y lograr ingresar al mundo desarrollado, sólo nos preocupa a nosotros, por lo tanto, sólo nosotros estaremos capacitados para solucionarlo. Eso sí, un paso fundamental para ello es invertir en ciencia y tecnología, lo que ahora podemos hacer porque los acuerdos con la Unión Europea y los fondos derivados del Royalty lo permiten. Por lo tanto, que el gobierno haya desafiado a los investigadores y científicos regionales a aprovechar estos nuevos espacios que se abren es una gran oportunidad. La comunidad, en ese sentido, no sólo tiene el derecho de reclamar a sus investigadores resultados a sus centros regionales sino que tiene el deber de hacerlo por su propio bien futuro.

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