Hoy, deseo invitarlos a realizar una reflexión sobre lo que significa la ciencia y la tecnología en el desarrollo de los países.
Quisiera comenzar usando las palabras de Su Excelencia el Presidente de la República Don Ricardo Lagos, quien dice que “Son los grandes pasos científicos los que han marcado la historia en la humanidad”, en efecto, las grandes revoluciones sociales, políticas y económicas se han generado tras el descubrimiento y la inventiva humana, sólo basta con recordar cómo cambio la historia el sencillo invento de Gutemberg, o cómo revolucionó a las sociedades el descubrimiento y uso de la electricidad, es decir, nuestro pasado se escribe en torno a los avances productivos. De hecho, hoy estamos viviendo una nueva etapa de nuestra historia que probablemente los libros en el futuro describan posiblemente como la era de la información, o la era tecnológica o tal vez, la segunda revolución industrial. Es lo que hoy algunos llaman “Globalización” y que es un fenómeno económico-social provocado y acelerado por la innovación tecnológica y la integración económica. Es tal su impacto que el Ex Presidente de Brasil, Fernando Enrique Cardoso, llegó a afirmar que “el mundo ya no se divide en Este y Oeste sino entre las regiones que participan del proceso de globalización y usufructúan de él y las que no; las primeras tienden a estar asociadas a las ideas de riqueza, progreso, mejores condiciones de vida, mientras que las otras a exclusión, marginalidad y miseria”. Por supuesto, hoy en día se ha visto que la globalización está ligada a muchos beneficios pero también a muchos peligros como por ejemplo los movimientos especulativos que ponen a prueba los sistemas financieros de los países y otros problemas tanto o más graves como son el terrorismo y las pérdidas de identidad.
Sin embargo, no quisiera alejarme de mi idea inicial, y vuelvo al punto central. Como lo dije anteriormente, una de las palancas de la globalización es la innovación tecnológica, es más, la globalización es un fenómeno histórico presente a lo largo de la vida humana. Pero lo que lo distingue hoy en día es la revolución técnica que vivimos, antes podían pasar fácilmente 20 años para que un descubrimiento científico hallara aplicación, hoy en día este tiempo se ha reducido a sólo 5 años. Países como Irlanda y Finlandia han prosperado con estrategias inteligentes para competir en un mundo globalizado, paradigmático también es el caso de India quien a pesar de ser uno de los países más pobres del mundo, hoy se alza como un gran motor de desarrollo de alta tecnología. Ahora, si pensamos que para que exista desarrollo tecnológico es necesario previamente investigación científica que lo sustente, podemos inferir que “el desarrollo de los países como Chile sólo se logrará por medio de la inserción real en el mundo científico y en la creación de la tecnología ligada a ella”. En efecto, los cambios a largo plazo son consecuencia de la investigación. Ilustremos esto con un ejemplo del mundo tecnológico, para que la Internet se desarrollara previamente debió producirse grandes avances científicos en el área de la física, química y la óptica para poder usar medios de transmisión más rápidos.
Sin embargo, la investigación científica además de investigadores requiere de recursos, efectivamente, no se puede generar conocimiento sin apoyo económico. Como botón de prueba, en los países desarrollados como Estados Unidos, se invierte cerca del 3% del Producto interno Bruto en actividades ligadas a la investigación, mientras que en Chile sólo se llega apenas al 0,6 %, ahora si pensamos que el PIB de EE.UU. es varias veces mayor que el de Chile entonces nos damos cuenta que estamos frente al problema de cuánto realmente estamos invirtiendo en ciencia y tecnología. Por otra parte, en otros países el sector productivo invierte cerca del 60% de sus utilidades en Investigación y desarrollo mientras que en Chile sólo llegamos al 18%. Concluimos entonces que estamos a años luz de ellos. El desafío como nación es enorme, y aun no lo podemos resolver.
Es por lo anterior que los actores involucrados en la generación de conocimiento deben actuar de diferente manera. En primer lugar se necesita que los investigadores que principalmente se encuentran en las universidades, salgan de sus aulas y laboratorios y empatizen con las necesidades de la sociedad y en especial del sector productivo. También se requiere que éste, encargado de generar las riquezas en un modelo económico social de mercado como el que impera en nuestro país, cambie su mentalidad. Muchos de nuestros empresarios creen que la tecnología se compra y que lo único que se necesita es un técnico que diga cuál adquirir. Cuando uno ve que países como Nueva Zelanda ganan más dinero con los espermatozoides del ganado reproductor que exportando el mismo, se da cuenta que ellos han resuelto el dilema. Es decir, en Chile se requiere mejorar sustancialmente la participación empresa – universidad, sin embargo, en nuestro país no existe esta cultura. Es aquí donde el tercer agente entra en juego, y me refiero al Estado y específicamente a su brazo motor que es el Gobierno. En un país como el nuestro tan centralizado, el gobierno debe procurar generar los espacios para el desarrollo de cuadros de investigación fuera del centro, privilegiar la descentralización y la creación de grupos multidisciplinarios y “multi-geográficos”, crear espacios de incentivos e instrumentos de integración empresa – universidad y definitivamente, invertir en ciencia y tecnología ya que “si no somos capaces de dar este salto tecnológico, Chile no podrá crecer a un ritmo de 5% en los próximos 15 años” y esto último no lo digo Yo sino el mismo Presidente Lagos.
Finalmente y en síntesis, Chile basó su desarrollo y crecimiento económico de las últimas décadas fundamentalmente en la venta de materias primas en forma de commodities, pero esa etapa está acabando su ciclo. El siguiente desafío es cómo seguir creciendo en el futuro y la respuesta se encuentra en la producción de bienes y servicios con valor agregado, es decir, salir a vender tecnología y conocimiento, y es en esto donde el desarrollo científico es fundamental y los creadores de tecnologías tienen un rol esencial que cumplir junto a nuestras universidades, empresas y gobierno


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