/* Blog de Alejandro Cataldo

jueves, agosto 24, 2006


Dependencia tecnológica: talón de Aquiles del desarrollo nacional (I Parte)

Chile es un país que en términos de uso de las nuevas tecnologías está a la vanguardia entre sus similares y acercándose aceleradamente a países denominados “Desarrollados”. Así lo demuestra el Informe de Desarrollo Humano 2006 del PNUD (IDH, 2006). Efectivamente, en ámbitos como conexiones a Internet, número de computadores por persona, uso de celulares y otros, hemos avanzado a niveles importantes para un país latinoamericano y aunque la brecha sigue siendo alta con otras naciones como Estados Unidos o Japón, los datos muestran que las políticas nacionales han sido exitosas en disminuir este atraso.

Sin embargo, la gran debilidad de Chile no se presenta en el uso sino más bien en la dependencia tecnológica. En efecto, Chile no es un país que se caracteriza por crear y generar tecnologías. Por ejemplo, en un informe de la OCDE, el total de patentes solicitadas por inventores nacionales entre 1977 y el 2001 fue de 19 mientras que en Argentina SOLO el 2001 solicitaron, 4; México, 6; Brasil, 112; Japón, 6.490; y Estados Unidos, 8.198. Esto muestra una ausencia total de Chile en el ámbito de la innovación tecnológica. Por otra parte, en lo que se refiere exclusivamente a nuevas tecnologías, la participación de este sector en la economía nacional representa sólo un 4% de los que únicamente el 0,1% está compuesto por la fabricación de tecnologías, el resto es servicios (Compárese este valor con el de Finlandia en el que el sector tecnológico representa el 15,1% del PIB y el subsector manufactura un 11%) (IDH, 2006).

Lo que si hay que dejar claro que esta no es una característica única de Chile sino más bien se observa en todo el Cono Sur (Claro que, como dice un amigo: “excusa de muchos, consuelo de …”. Bueno, usted sabe el final). Por ejemplo, en un informe de la COMTRADE 2004, excluyendo a Brasil, los países de esta zona del Mundo importan el 99% de los equipos de procesamientos de datos (léase: computadores, impresoras, scanners, celulares, etc.) y sólo exporta el 1%. Esto es alarmante si se compara con Brasil y México cuyas exportaciones en ésta área representan 20% y 60% respectivamente (IDH, 2006).

Por otra parte, la exportación de semiconductores (elementos fabricados con tecnología de punta y que son usados para la manufactura de todos los aparatos electrónicos modernos) en los países del Cono Sur, incluyendo a Brasil, representa un 1% de su comercio exterior total. Compárese este valor con México cuya exportación de estos elementos significa un 30% de su mercado exterior. A la vez en Costa Rica este valor representa un 20% de su comercio exterior (Este caso es emblemático porque sin duda algún impacto debió tener en esto la instalación llegada del fabricante de procesadores INTEL, luego que Chile rechazara la oferta de esta empresa para construir una fábrica en nuestro territorio a finales de la década pasada).

La conclusión más importante que se puede sacar de todo lo anterior es que casos como México y Costa Rica nos muestran que es posible revertir la dependencia tecnológica que caracteriza a países como el nuestro.

Pero ¿qué importancia tienen estos datos duros para un país como el nuestro? O mejor dicho, ¿cuáles son las implicancias en nuestro desarrollo nacional de esta debilidad y dependencia? O ¿por qué bebiéramos preocuparnos por todo esto? Esas son preguntas que trataremos de responder la próxima semana.

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