Si usted vio la película Enemigo público recordará que ésta relata la historia de un abogado de color que por cosas del destino se ve accidentalmente involucrado en un crimen en la que participan importantes personalidades de los sistemas de seguridad de USA. En ella, este abogado es perseguido por agentes estatales con la más alta tecnología de espionaje. Así satélites, micrófonos, redes, radares, cámaras son algunos de los elementos usados para encontrar a este individuo que se ha transformado en una amenaza nacional.
Tal vez, un crítico especialista clasificaría este filme en el género de la ciencia ficción, sin embargo, pocos saben que esta película se basó en testimonios reales por lo que se acerca más a una historia verídica que a la ficción. En efecto, si bien es cierto que los personajes y sus historias son sólo invención, existen naciones con capacidades para espiar en todo momento a los individuos.
Durante la guerra fría, algunas naciones como USA, Inglaterra, Australia, Canadá y Alemania decidieron fortalecer sus redes de inteligencia implementando sistemas de espionaje conjuntos y colaborativos que son capaces de detectar conversaciones y comunicaciones “que puedan” transformarse en una amenaza a la seguridad nacional. Así nace Echelon, una red de espionaje internacional que supervigila a los individuos de todo el mundo. Ésta funciona en base a la creación y detección de códigos o palabras existentes en una conversación telefónica, un correo electrónico, una búsqueda en Internet, un fax -e incluso, se dice, en las transmisiones interoceánicas a través de fibra óptica submarina- es decir, en cualquier comunicación en la que intervengan aparatos electrónicos. Echelon alerta cuando una palabra o código que se encuentran en un diccionario del sistema es detectada en una comunicación, enviando el mensaje a los cuarteles generales de la red para que sean clasificados de acuerdo a su peligrosidad. Palabras como Bomba, terrorismo, Osama o Al Qaeda son alguno de los ejemplos de ellas. Por otra parte, este diccionario es generado y actualizado por medio de la más alta tecnología de inteligencia artificial.
Por supuesto, los países acusados de contener esta red de espionaje niegan completamente el que exista, pero ya hace unos años se destapó la olla cuando informes de la UE indicaron su existencia y su peligrosidad. Otro dato que indica la existencia de Echelon, se refiere a que antes del 11 de septiembre, ya existían informes que indicaban la posibilidad de un atentado, sólo basta revisar la prensa previa a septiembre del ’99 y los escándalos posteriores porque el FBI había ocultado información sobre la amenaza, extrañamente estos fueron acallados repentinamente.
Bueno, ya sabe, cuando envíe un correo sea cuidadoso con lo que escribe, tal vez al minuto se le aparezcan hombres vestidos de negro con lentes oscuros y le pidan que los acompañe, lo que es Yo por hoy, no abriré mi puerta.
Mayor información www.echelonwatch.org.
Tal vez, un crítico especialista clasificaría este filme en el género de la ciencia ficción, sin embargo, pocos saben que esta película se basó en testimonios reales por lo que se acerca más a una historia verídica que a la ficción. En efecto, si bien es cierto que los personajes y sus historias son sólo invención, existen naciones con capacidades para espiar en todo momento a los individuos.
Durante la guerra fría, algunas naciones como USA, Inglaterra, Australia, Canadá y Alemania decidieron fortalecer sus redes de inteligencia implementando sistemas de espionaje conjuntos y colaborativos que son capaces de detectar conversaciones y comunicaciones “que puedan” transformarse en una amenaza a la seguridad nacional. Así nace Echelon, una red de espionaje internacional que supervigila a los individuos de todo el mundo. Ésta funciona en base a la creación y detección de códigos o palabras existentes en una conversación telefónica, un correo electrónico, una búsqueda en Internet, un fax -e incluso, se dice, en las transmisiones interoceánicas a través de fibra óptica submarina- es decir, en cualquier comunicación en la que intervengan aparatos electrónicos. Echelon alerta cuando una palabra o código que se encuentran en un diccionario del sistema es detectada en una comunicación, enviando el mensaje a los cuarteles generales de la red para que sean clasificados de acuerdo a su peligrosidad. Palabras como Bomba, terrorismo, Osama o Al Qaeda son alguno de los ejemplos de ellas. Por otra parte, este diccionario es generado y actualizado por medio de la más alta tecnología de inteligencia artificial.
Por supuesto, los países acusados de contener esta red de espionaje niegan completamente el que exista, pero ya hace unos años se destapó la olla cuando informes de la UE indicaron su existencia y su peligrosidad. Otro dato que indica la existencia de Echelon, se refiere a que antes del 11 de septiembre, ya existían informes que indicaban la posibilidad de un atentado, sólo basta revisar la prensa previa a septiembre del ’99 y los escándalos posteriores porque el FBI había ocultado información sobre la amenaza, extrañamente estos fueron acallados repentinamente.
Bueno, ya sabe, cuando envíe un correo sea cuidadoso con lo que escribe, tal vez al minuto se le aparezcan hombres vestidos de negro con lentes oscuros y le pidan que los acompañe, lo que es Yo por hoy, no abriré mi puerta.
Mayor información www.echelonwatch.org.


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