Resultados evaluación docente 2005: El lado medio lleno y medio vacío de la botella
La semana pasada por los periódicos y los medios de comunicación se publicaron los resultados generales del proceso de evaluación docente 2005. Dependiendo del medio y, probablemente, de su línea editorial, el énfasis de la noticia estaba inclinada hacia el pesimismo o el optimismo. Pero, si nos atenemos a los hechos, los números nos pueden decir muchas cosas.
Por ejemplo, (a) el año 2003, 9% de los profesores obtuvieron una calificación de “destacado”, hecho que se mantiene para el 2004 con 10% pero que cae a 6,6% el 2005. (b) El 2003, 57% de los docentes obtuvo la calificación de “competente”, mientras que el 2004 la cifra cambió a 52,6%; el 2005 esta calificación la obtuvieron el 52,3%. (c) en la categoría “basico”, el 2004 fueron calificados el 34,1% de los docentes, mientras que el año pasado este valor cambió a 37,3%. (d) Finalmente, en la categoría de “insatisfactorio” el 2004 quedaron el 3,0% de los profesores, mientras que el 2005 esta cifra varió a 3,8% (datos obtenidas de www.cooperativa.cl y www.mineduc.cl). El 2004 fueron evaluados 1.719 profesores a nivel nacional, pertenecientes a 104 comunas y el 2005 esta cifra aumentó a cerca de 10.000 docentes.
Si uno mira los números, observará que el año pasado las cifras fueron las peores desde que el sistema se comenzó a aplicar, sin embargo, hay que tener presente que sólo el año pasado el sistema de evaluación docente muestra cifras globales, ya que antes se había aplicado únicamente a una parte del sector municipalizado. Ahora bien, considerando esto último, es normal que las cifras evolucionen como lo han hecho ya que se comienzan a distribuir estadísticamente (lo que un especialista diría en forma “normal” o “gaussiana”). Sin embargo, las personas que quieran interpretar estos datos, mirando que la botella está medio vacía, dirán que las cifras son negativas porque más del 40% de los docentes no consiguió una nivel de competente o superior (como lo publicaron la mayoría de los periódicos nacionales). Por otra parte, los que quieran ver que la botella está medio llena, dirán que cerca del 60% de los docentes alcanzó un nivel satisfactorio o supeior. Mientras que los especialistas como el Dr. Sergio Martinic, jefe del programa de doctorado en Educación de la Pontificia Universidad Católica, señalarán que los resultados que arrojó la última evaluación docente “son normales para este tipo de medición”.
Yo en cambio veo los lados vacíos y llenos. En efecto, las cifras no son para enorgullecernos, más bien son para preocuparnos, pero esa misma preocupación es un sonar de campana que nos llama a realizar acciones que aumenten los buenos resultados y minimicen los malos. En estas acciones o iniciativas, un rol fundamental lo podrían cumplir las universidades y los centros de formación docentes, ya que junto a la comunidad, pueden tomar las medidas de recambio generacional que rompan con prácticas que están mostrando resultados insatisfactorios. Así, la interveción de estos casas de estudios superiores puede darse en tres campos: primero en la formación docente de los nuevos profesores, en la capacitación de los actuales profesores y en la intervención directa de la enseñanza de nuestros niños. Así lo demuestran, por ejemplo, el proyecto educativo LEM y otras iniciativas como EducaUC.
En síntesis, los últimos resultados del proceso evaluativo a los docentes no son para sentirnos tranquilos, pero una alianza entre el sector educativo, la comunidad y los centros de formación docente es una solución para mejorar estos índices que nos llaman a reaccionar.

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