Alguien podría decir que las organizaciones virtuales o empresas “punto com” no tienen nada que ver con el arte de las letras, pues bien…nada más equivocado, lea y le explico.
En el mundo de las empresas virtuales una de las leyes más importantes que entregó los fundamentos teóricos para que estas compañías surgieran antes del colapso del 2000 fue la conocida Ley de McAlfee. Esta “ley”, indicaba básicamente que el valor de la red de una organización crece proporcionalmente al cuadrado de sus usuarios, esto es, si la red de una organización aporta un valor de US$ 100 y posee 100 usuarios entonces si se agregan otros 10 usuarios a la red (por ejemplo, nuevos empleados) el valor de ésta no aumenta a US$ 110 sino a US$ 121, es decir crece un 21% aproximadamente (hay que distinguir que acá se habla de valor y no de costo que es otra cosa por supuesto). Con esta ley, hasta el año 2000 las empresas asociadas a las nuevas tecnologías lograron la complacencia de los inversores de riesgo y accionistas que desataron lo que en su momento se conoció como el “Boom de las punto-com”.
Pero este Boom reventó y las empresas tecnológicas quebraron, produciéndose un eclipse y desilusión en este incipiente mercado, hasta que apareció “Google” y su éxito devolvió las esperanzas a las compañías virtuales, pero ahora cuestionando firmemente la ley McAlfee. Ahora, los teóricos de la administración y de las empresas punto-com están planteando otra ley, llamada la del nlog(n) y que corrige el planteamiento de McAlfee diciendo que el valor de una red organizacional crece proporcionalmente al valor de n*Log(n) en donde n es el número de usuarios, en el ejemplo anterior la red de 100 usuarios cuyo valor es inicialmente de US$ 100 subiría su valor sólo a US$ 112 cuando los usuarios aumenten a 110, pero ¿de donde sale este valor? La respuesta la da la lingüística y ahora explicaremos su fundamento.
Resulta que los investigadores que plantearon la nueva fórmula para calcular se basaron en una ley planteada por un lingüista inglés, George Zipf, quién descubrió que si en un texto cualquiera se cuenta cuantas veces aparece la letra más repetida entonces la segunda más frecuente aparecerá la mitad de veces que la anterior y la tercera, un tercio de la primera, es decir, responde a la seri 1, ½, 1/3, etc. (por ejemplo, si en un texto cualquiera la letra “A”, que es la más frecuente de nuestro vocabulario aparece 100 veces, entonces la que la sigue, por ejemplo la “B” aparecerá 50 y la que la sigue, 33). Si se suman todas estas fracciones entonces el valor final se acerca a Log(n).
Apenas Zipf planteó su ley, científicos de todas las disciplinas se dieron cuenta que esta es una regla que se cumple en todas los conjuntos estadísticos de elementos, por ejemplo, los libros de una biblioteca, los CD de una disquera, el valor de venta de una empresa por cliente, etc. Y lo que empezó como una simple observación en la ligüística terminó siendo una regla general científica.
Pues bien, volviendo a las empresas punto-com, los especialistas en administración han aplicado la ley de Zipf a su estudio y han determinado que se cumple y de ahí, con algunos arreglos simples, la modifican diciendo que el valor de la red crece proporcionalmente a el número de usuarios multiplicado por el logaritmo decimal de esos usuarios (o matemáticamente n*Log[n]).
Enredado ¿no? Pues bien, aunque sea tan abstracto, es interesante saber lo anecdótico que resulta ser que una regla de la lingüística sea aplicada exitosamente al mundo de las redes y de las empresas virtuales.


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